El derecho de formación en el fútbol femenino según la FIFA.

El pasado mes de abril, la Cámara de Resolución de Disputas de la Fédération International de Football Association (FIFA) ha tenido la oportunidad de expedirse sobre el derecho de formación en el fútbol femenino.

Para quienes no conozcan en qué consiste este derecho de formación y educación de jóvenes jugadores de fútbol podríamos explicarlo diciendo que es la prerrogativa que tiene el club que ha entrenado y formado a un jugador entre sus 12 a 23 años, salvo que se demuestre que la formación y educación del mismo ha finalizado con anterioridad (lo cual no siempre es fácil ni pacíficas las opiniones en cuanto a su determinación).

Las disposiciones relativas al derecho de formación las podemos encontrar en el artículo 20 y en el anexo 4 del Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores de la FIFA, a los cuales remitimos al lector para mayor conocimiento del tema en cuestión, ya que el análisis pormenorizado de este instituto no es el objeto de este post.

En este caso en particular, el club formador demandó al club que había adquirido los derechos de la deportista que había entrenado durante cinco temporadas por los costos que había invertido en su formación. A primera vista, nadie con un mínimo de conocimiento de los reglamentos FIFA se hubiese opuesto a esta pretensión en un caso de fútbol masculino, ya que los fundamentos del club demandante eran lo suficientemente coherentes para decidir en su favor. Sin embargo, el club que había adquirido los derechos de la jugadora (de los cuales no tenemos los datos, como tampoco de los clubes involucrados por política de la CRD de la FIFA) se opuso al pago del training compensation alegando que estas disposiciones eran aplicables exclusivamente al fútbol masculino en su modalidad de 11 jugadores, y que las cuales no eran de aplicación en caso de transferencia de deportistas de sexo femenino o que practiquen la modalidad futsal de este deporte. Asimismo, consideraban que en caso de que este mecanismo mediante el cual se abonen los gastos de educación deportiva a los clubes formadores podría poner en peligro el desarrollo del deporte femenino ya que los costos que establece la reglamentación FIFA en la materia son muy elevados y, en caso de tener que cubrirlos, los clubes se verían imposibilitados de ofrecer contratos profesionales a las jugadoras.

Lo más interesante y lo que más polémica generará es que la FIFA le ha dado la razón al club comprador. En la decisión final ha utilizado diversos argumentos esgrimidos por el respondant para su defensa, a saber:

- Los costos de entrenamiento de fútbol femenino son excesivamente menores a los del fútbol masculino. Ergo, otorgarle a clubes formadores las mismas cantidades que cuando sus costos son infinitamente inferiores sería injusto, como perjudicial para el desarrollo del deporte femenino.

- Aunque considera que el desarrollo del fútbol femenino está en continuo crecimiento y que su desarrollo es considerable, la magnitud del fútbol femenino lejos está de ser comparable con el fútbol masculino.

- La situación actual del fútbol femenino a nivel mundial puede ser comparable a la modalidad de futsal. Esta modalidad no contempla la aplicación del derecho de formación en caso de transferencias internacionales.

Por lo tanto, la FIFA ha declarado inadmisible la demanda de cobro de derecho de formación por la transferencia de su jugadora.

Personalmente no comparto la decisión de la FIFA. Si bien estoy de acuerdo con que los costos de entrenamiento y desarrollo de mujeres deportistas no son comparables a los equipos de fútbol masculino, no reconocer el esfuerzo y los gastos que los clubes formadores, pioneros en el desarrollo del fútbol femenino, hacen para fomentar y ampliar la práctica de este deporte a las mujeres, es lo que perjudica considerablemente y pone en jaque el desarrollo del fútbol femenino.

Aporte: Lic. Mariano Bambaci, especialista en Derecho Deportivo y colaborador de Sportia Law.

Taking upon the responsibility of preventing violence and racism in sports.

It seems that when we see violent and racist acts in European football, we see private and public authorities taking action to try to prevent and sanction such acts and conducts. We see great security agendas, action plans and police forces; we also see administrative bodies that apply firm and serious sanctions to offenders. As if this was not enough, we find tough and rigorous laws that regulate particular situations that take place when faced with violence in sporting events. All this, without mentioning the stadiums: fully equipped with security requirements and measures, organized security personnel and an important volunteer base that takes care of additional “safety” procedures. It´s fair to ask ourselves: ¿If European professional football faces frequent violent acts and conducts in and out of the stadiums, if we see football in this continent being tainted with horrible racist acts; then, how do smaller, poorer countries in other parts of the world deal with this critical issue?

Recently a small Central America country made a great effort to pursue the prevention and sanction of violence and racism in sports. Even if its own Ministry of Justice and Peace found little budget to finance such work, they found aid in an international body (United Nations) to make this objective possible. Months later these same authorities presented a draft bill to the pertinent sports sectors: national federations, National Olympic Committee, professional football league, players association, clubs, public authorities and members of the Legislative power.

This initiative presented stated three pillars: a) the use of education as a long term preventive measure. The creation of state programs to rehabilitate sport values, to promote the fair play and to respect – both from a personal as from a sporting perspective – the rival in any sporting event or competition; b) the prevention, organization and coordination of the fight against violence and racism by means of establishing security measures by both private and public parties, and c) the sanctioning of conducts that violate a conduct code or infraction regime. Spectators, sportsmen, stadium owners or administrators, and organizers of sports competitions where informed about this new legal framework, especially in regards to the responsibility and obligations each one of them would have in this “new order” against violence and racism in sports.

In consequence, we could say that this small country has few resources to finance great security agendas or action plans, little resources to create and finance an administrative body to deal with the registry of infractions in sports, its stadiums barely count with basic security requirements, there is little personnel educated in violence prevention and day by day it sees how violence and racism are slowly entering and sickening its national sports competitions. Nonetheless, they have acted responsibly and worked hard to see the beginning of a Sports Act-Law against Violence and Racism in Sports. This legal framework recognizes the limitations of its own social and economic reality, as well as it highlights the strong points that make this project viable and workable in the near future. If this project helps to prevent and reduce violence and racism in sports, all those hours of hard work would definitely have been worth the while.

Sportia Law is greatly pleased to have being part of this constructive and challenging initiative, that since from the start has brought us closer to our social responsibility values and our eagerness to collaborate in this remarkable professional experiences.