Artículo La Nación (Costa Rica) – No solo nos afectan las nevadas (12-05-13)

Compartimos con todos/as nuestro artículo sobre el fútbol profesional costarricense, muy en sintonia con otros muchos ordenamientos y entornos deportivos latinoamericanos.

Artículo La Nacion - No solo nos afectan las nevadas (12-05-13)

Sobre los Convenios Colectivos en el Fútbol Profesional

 

Desde el primer día que he compartido con Alberto y Rodrigo en Sportia Law, hemos intercambiado ideas, conocimientos y opiniones en lo que respecta a nuestro más alto interés, el derecho deportivo. Al provenir de tres países diferentes, siempre nos ha interesado saber cómo se manejan ciertas instituciones y mecanismos a un lado y al otro del “charco”, con la finalidad de tener una visión más abarcativa de cada uno de los temas que nos han despertado interés. Los Convenios Colectivos de Trabajo es el que trataremos en este post.

A los efectos de introducirnos en el tema, es necesario explicar qué es un convenio colectivo de trabajo: Podemos decir que el CCT es un pacto o acuerdo colectivo suscrito entre organizaciones o asociaciones sindicales de una parte (en éste caso las asociaciones de futbolistas o sindicatos de jugadores de fútbol profesionales), y empresarios u organizaciones empresariales de otra parte (federaciones nacionales o ligas profesionales). Pacto a través del cual se fijan las condiciones de trabajo que van a seguir en su ámbito de aplicación

Comúnmente, el CCT regula la mayoría de los aspectos sobresalientes de la relación laboral entre patrones y trabajadores (salarios, jornada, descansos, vacaciones, licencias, condiciones de trabajo; lo relativo a los contratos como sus formalidades, duración, contra-prestación, cesión, extinción; condiciones económicas como sueldos mínimos, premios, entre otros aspectos).

Las condiciones del convenio suelen considerarse como un mínimo. Por lo tanto, el contrato individual que firme cada trabajador puede mejorarlas (más sueldo, más descansos, etc.), pero no puede establecer condiciones más desfavorables para el trabajado. Por esta razón se lo considera un estándar mínimo de condiciones que el empleador no puede dejar de cumplir en la relación laboral con su empleado.

Muchos podrán pensar que para algunos jugadores estas condiciones no son necesarias ya que pueden pactar lo que se les ocurra, ya que los Clubes están interesados en contratar sus servicios sin importar la contra-prestación económica y libertades que el profesional desee. Pero no debemos pensar en los Cristianos, los Messi o los Iniesta cuando pensamos en jugadores, sino en los que realmente se benefician de este tipo de convenios, como jugadores que recién comienzan su actividad profesional, jugadores ignotos, que no aparecen en las grandes portadas de los periódicos o de poca trascendencia. Para ellos están redactados estos Convenios Colectivos, para poder otorgarles un mínimo de prestaciones indispensables que todo trabajador merece y darles protección en su relación con los Clubes, los cuales en comparación son infinitamente más poderosos que ellos.

Mariano Bambaci es abogado, LLM in International Sports Law (ISDE), colaborador jurídico en SPORTIA LAW.

Pesos y Medidas

Según las Reglas de juego de la FIFA para los años 2010 y 2011, en partidos internacionales, la longitud mínima de la línea de banda es de 100 metros, y la máxima de 110 metros. En cuanto a la anchura de la línea de meta, el mínimo es de 64 metros y el máximo de 75 metros. Por tanto la dimensión máxima de un campo de juego en partidos internacionales, será de 110 x 75 metros.

La altura mínima de un banderín de córner será de 1.5 metros, sin que las Reglas de Juego aprobadas por la FIFA, establezcan una altura máxima.

La distancia entre postes en la portería, es de 7.32 metros y la distancia del borde inferior del larguero al suelo es de 2.44 centímetros.

Los postes y el larguero, deben tener la misma anchura y espesor que como máximo habrá de ser de 12 centímetros, la misma anchura máxima establecida para las líneas que delimitan el campo.

El radio del círculo central es de 9.15 m. La misma distancia a la que se tiene que situar la barrera en las faltas.

Las dimensiones del área grande son de 16.5 metros desde la línea de fondo hasta la frontal y de 40,32 metros de ancho.

Las dimensiones del área pequeña son de 5.5 metros desde la línea de fondo y 18.32 de ancho.

El balón, esférico y de cuero u otro material adecuado, tendrá una circunferencia no superior a 70 cm y no inferior a 68 cm y un peso no superior a 450 g y no inferior a 410 g. Tendrá una presión equivalente a 0,6–1,1 atmósferas (600–1100 g/cm2) al nivel del mar.

INJERENCIAS GUBERNAMENTALES

El viernes pasado, el comité de urgencia de la FIFA decidió suspender con efecto inmediato a la Asociación de Futbol de Belice.

Dicha suspensión, cuyo primigenio efecto es aplazar sine die, el partido de clasificación para el Mundial de 2014 entre Montserrat y Belice, se debe a injerencias gubernamentales del Gobierno de Belice, que el pasado 8 de junio, comunicó a través de su Ministerio de Deportes a la Asociación de Futbol de Belice “no cuenta con la autorización para representar al país en ninguna competición local, internacional ni en ningún otro foro futbolístico en nombre del Gobierno, del pueblo o de la nación de Belice”, ya que, según dicho Ministerio la Asociación, “no ha cumplido con los requisitos de registro ante el Consejo, instancia encargada de la administración del fútbol en Belice”.

Esta suspensión da cuenta de la siempre difícil convivencia entre la todopoderosa FIFA y las Federaciones Nacionales. Si descendemos al mundo jurídico, dicha controversia tiene su génesis en la difícil coexistencia de los ordenamientos jurídicos nacionales con el ordenamiento jurídico de la FIFA.

La aspiración de la FIFA es regir el mundo del futbol de forma exclusiva y sin injerencia alguna. Si en lo político, la aspiración de la FIFA es hasta cierto punto comprensible, en lo jurídico, pretender que órganos legislativos, ejecutivos y judiciales de una nación, cierren los ojos y bailen al son de la imperfecta legislación FIFA, es en muchos casos, un genuino dislate.

¿Por qué calificar de injerencia gubernamental, a la inscripción de una asociación con sujeción a las normas del país en la que radica?

Eso no es injerencia, sino aplicación de la ley con arreglo a los principios de soberanía y territorialidad que obligan a cumplir las leyes en el estado en el que fueron dictadas, sin excepción alguna.

Ahora que se ha puesto tan de moda, soy un descontento. Un perpetuo descontento con la FIFA, con la WADA y con todas aquellas instituciones deportivas de carácter internacional que ven al Derecho como un pesado mosquito que pueden apartar de un manotazo. Todo ello por supuesto, en pro esa etéreo concepto llamado especificidad del deporte.

Sobre la especificidad del deporte y “su” Derecho.

El Derecho del Deporte, una joven rama del milenario árbol del derecho, tiene afán de ser completamente distinta a otras ramas. La justificación es su especificidad. Un concepto que aplicado al Deporte y al Derecho, permite establecer distinciones y excepciones para la actividad deportiva respecto a otras actividades desarrolladas por el ser humano. Un sencillo ejemplo bastará para comprenderlo: en la práctica totalidad de los sistemas jurídicos de nuestro entorno, es impensable recibir una sentencia que no contenga un relato de hechos y fundamentos que la sustenten. Sin embargo, recientemente, hemos sabido que el Tribunal Disciplinario de la UEFA ha comunicado la imposición de sanciones a los jugadores Pepe y Pinto, así como al sedicente entrenador del Real Madrid José Mourinho, sin siquiera comunicar la fundamentación que sustenta las sanciones impuestas.

En un sentido similar, el Código de Procedimiento del Tribunal Arbitral del Deporte, permite al Tribunal comunicar la parte operativa del laudo arbitral, antes que las razones, disponiendo de un plazo de tres meses prorrogables para comunicar tal fundamentación. Paradójicamente, el laudo es ejecutable, aun sin fundamentación, desde su notificación. Más ejemplos; la práctica totalidad de Estatutos y Reglamentos de Federaciones Deportivas, prohíben a sus miembros recurrir a los Tribunales Ordinarios, cercenando un tradicional Derecho Fundamental como es el de acceso a la Justicia, para que toda controversia se ventile en órganos privados ajenos al control jurisdiccional.  Dicha distinción de nuevo, está amparada en una etérea e inaprehensible especificidad del deporte, aunque es obvio que la imposición de una sanción de suspensión de dos años para la práctica de cualquier actividad deportiva, o la condena a que un jugador pague a su anterior club una cantidad superior a 18 millones de euros va mucho más allá del deporte y esa presunta especificidad.

Y un último ejemplo, transcrito literalmente del laudo arbitral que impuso al ciclista Alejandro Valverde una suspensión de dos años: Incluso si las pruebas de la operación puerto pudieran ser consideradas como obtenidas ilegítimamente, de conformidad con el Derecho Suizo tales pruebas podrían ser utilizadas, incluso habiendo sido obtenidas con violación de derechos humanos, si existiese un interés público prevalente. En el presente supuesto, la lucha internacional contra el dopaje es un interés público que tiene más valor que una posible violación de derechos personales del Sr. Valverde. Y no son ejemplos aislados. El sistema jurídico deportivo conoce infinidad de excepciones y zonas de sombra. Bienvenidos al Deporte, a “su” derecho (esta vez con minúsculas) y la útil coraza de su especificidad.

Alberto