Sobre la especificidad del deporte y “su” Derecho.

El Derecho del Deporte, una joven rama del milenario árbol del derecho, tiene afán de ser completamente distinta a otras ramas. La justificación es su especificidad. Un concepto que aplicado al Deporte y al Derecho, permite establecer distinciones y excepciones para la actividad deportiva respecto a otras actividades desarrolladas por el ser humano. Un sencillo ejemplo bastará para comprenderlo: en la práctica totalidad de los sistemas jurídicos de nuestro entorno, es impensable recibir una sentencia que no contenga un relato de hechos y fundamentos que la sustenten. Sin embargo, recientemente, hemos sabido que el Tribunal Disciplinario de la UEFA ha comunicado la imposición de sanciones a los jugadores Pepe y Pinto, así como al sedicente entrenador del Real Madrid José Mourinho, sin siquiera comunicar la fundamentación que sustenta las sanciones impuestas.

En un sentido similar, el Código de Procedimiento del Tribunal Arbitral del Deporte, permite al Tribunal comunicar la parte operativa del laudo arbitral, antes que las razones, disponiendo de un plazo de tres meses prorrogables para comunicar tal fundamentación. Paradójicamente, el laudo es ejecutable, aun sin fundamentación, desde su notificación. Más ejemplos; la práctica totalidad de Estatutos y Reglamentos de Federaciones Deportivas, prohíben a sus miembros recurrir a los Tribunales Ordinarios, cercenando un tradicional Derecho Fundamental como es el de acceso a la Justicia, para que toda controversia se ventile en órganos privados ajenos al control jurisdiccional.  Dicha distinción de nuevo, está amparada en una etérea e inaprehensible especificidad del deporte, aunque es obvio que la imposición de una sanción de suspensión de dos años para la práctica de cualquier actividad deportiva, o la condena a que un jugador pague a su anterior club una cantidad superior a 18 millones de euros va mucho más allá del deporte y esa presunta especificidad.

Y un último ejemplo, transcrito literalmente del laudo arbitral que impuso al ciclista Alejandro Valverde una suspensión de dos años: Incluso si las pruebas de la operación puerto pudieran ser consideradas como obtenidas ilegítimamente, de conformidad con el Derecho Suizo tales pruebas podrían ser utilizadas, incluso habiendo sido obtenidas con violación de derechos humanos, si existiese un interés público prevalente. En el presente supuesto, la lucha internacional contra el dopaje es un interés público que tiene más valor que una posible violación de derechos personales del Sr. Valverde. Y no son ejemplos aislados. El sistema jurídico deportivo conoce infinidad de excepciones y zonas de sombra. Bienvenidos al Deporte, a “su” derecho (esta vez con minúsculas) y la útil coraza de su especificidad.

Alberto

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